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Por Kelly Alderson y Gayle Young

Cuando Teresa de Jesús Monsiváis, habitante de Monterrey (México), escuchó en la televisión que la diabetes era un factor de riesgo para las complicaciones de la COVID-19, supo que había llegado el momento de priorizar su salud. Esta mujer de 45 años sospechaba desde hacía tiempo que era diabética, pero nunca se había sometido a exámenes ni a tratamiento.

Por ello, el lunes a primera hora se dirigió a un centro de salud privado que se especializa en diabetes y que pertenece a la cadena Clínicas del Azúcar.

"Me hicieron un análisis de sangre y confirmaron que el nivel de azúcar era alto", dijo. "Al día siguiente volví para consultar a un médico".

La crisis de la COVID-19 generó un inesperado aumento del 40% en el número de nuevos pacientes de Clínicas del Azúcar, que administra una cadena de centros especializados en diabetes en México, donde se estima que hay alrededor de 14 millones de personas diagnosticadas con diabetes, y se cree que otros 40 millones padecen esta enfermedad sin saberlo. La diabetes se relaciona con más de 70,000 defunciones al año y figura sistemáticamente entre las principales causas de mortalidad y discapacidad del país.

Estos establecimientos, llamados apropiadamente Clínicas del Azúcar, han atendido a más de 100,000 pacientes desde su creación en 2011 y prestan, en un solo sitio y a precios accesibles, servicios integrales a pacientes diabéticos.

La enfermera Libia Ramírez toma la temperatura de una paciente en Clínicas del Azúcar en Guadalupe, Nuevo León (México). 6 de abril de 2020.
La enfermera Libia Ramírez toma la temperatura de una paciente en Clínicas del Azúcar en Guadalupe, Nuevo León (México). 6 de abril de 2020.

"Estamos recibiendo nuevos pacientes preocupados porque no están controlando su diabetes y conocen los riesgos que ello implica", señaló Javier Lozano, fundador y director ejecutivo, quien considera que la COVID-19 ha despertado conciencia acerca de la diabetes y que más personas querrán someterse a análisis y recibir tratamiento cuando se sientan seguras de poder salir de sus hogares. "Estimamos que el porcentaje de nuevos pacientes será aún más elevado cuando se termine la cuarentena".

El inesperado incremento de pacientes, sumado a la necesidad de mantener a las personas que atienden y al personal a salvo de la infección, obligó repentinamente a Clínicas del Azúcar a introducir cambios fundamentales en sus operaciones. Al tiempo que abría su decimosexto establecimiento en Ciudad Juárez al inicio de la pandemia, la compañía puso en funcionamiento sus servicios de telemedicina. "Estamos aumentando la inversión en nuestra estrategia digital", dijo Miguel Garza, director de desarrollo de negocios.

Alrededor del 30% de los 250 empleados de Clínicas del Azúcar trabajan desde sus hogares. Llaman a cada uno de los 15 000 suscriptores de la compañía para darles a conocer los factores de riesgo de la COVID-19. Cuando es necesario, derivan a los pacientes para que efectúen consultas telefónicas a médicos especialistas, médicos generales y nutricionistas. La compañía ha ampliado sus servicios de orientación psicológica en línea con el objeto de ayudar a las personas confinadas en sus hogares a combatir la ansiedad, la soledad y la depresión.

Con la asistencia de IFC, la compañía trabaja aceleradamente para poner en marcha, en los próximos meses, una aplicación que permitirá a los pacientes vigilar sus niveles de azúcar en la sangre, administrar sus medicamentos e interiorizarse acerca de los cambios que pueden efectuar en su nutrición y estilo de vida para mejorar su salud. La plataforma utiliza un algoritmo para identificar las mejores opciones de tratamiento para cada persona y también optimiza el ahorro de gastos.

Paralelamente, los pacientes que acuden a las clínicas para practicarse análisis de sangre se encuentran, al ingresar, con técnicos que les toman la temperatura y verifican si presentan signos de enfermedad. En las salas de espera se han dispuesto asientos a 1.8 metros de distancia entre sí, y el personal lleva mascarillas y batas protectoras.

Clínicas del Azúcar es el prestador privado de servicios de atención de la diabetes más importante de México, y su modelo de negocios de asistencia centralizada ha reducido los costos de tratamiento para los pacientes de USD1000 a USD250 al año. La crisis de la COVID-19 puede impulsar a otros a invertir en cuidados preventivos en distintos lugares del mundo y así salvar vidas y ahorrar dinero.

Durante la crisis de la COVID-19 las Clínicas del Azúcar han avanzado aún más, pues permitieron aplazar los pagos y proporcionaron descuentos para poner los servicios a disposición de los pacientes que más los necesitan.

"Nos interesa, ante todo, que esos pacientes no queden sin atención, especialmente durante esta época crítica", señaló Lozano respecto de la política de pagos de emergencia.

El equilibrio entre costo y riesgo es exactamente lo que llevó a Joel Pérez Gutiérrez, de 55 años, vecino de Ciudad Juárez, a Clínicas del Azúcar cuando se enteró de que la diabetes lo hacía más vulnerable a la pandemia mundial de coronavirus. Durante seis años había estado tratando de manejar por sí mismo la enfermedad porque carecía de seguro médico.

"Acudir a la clínica ha sido una de las decisiones más sabias de mi vida", dijo. "Me siento seguro cuando recibo atención y un buen tratamiento para la diabetes". Y la seguridad es un bien preciado durante una pandemia mundial.

Publicado en abril de 2020