Share this page

En mayo de 2013, de manera inesperada, las escuelas de Panamá cerraron junto con supermercados, cines, clubes y diversos negocios. El motivo: una de las peores sequías de la historia. El bajo nivel de lluvias de dicho año alcanzó un nivel récord y causó estragos en el sistema eléctrico nacional, que depende en gran medida de la energía hidroeléctrica. Por ello, el gobierno decretó estado de emergencia por sequía en un tercio del país.

Otras crisis energéticas han ocurrido de manera similar en Brasil. La energía hidroeléctrica representa un 70 por ciento del total de la electricidad generada y también se ha visto afectada regularmente por largos períodos de sequía con resultados desastrosos: una sequía reciente duró de 2014 a 2017.

Para mitigar el riesgo de falta de electricidad, muchas autoridades en toda Latinoamérica están recurriendo al Gas Natural Licuado (GNL) como nueva fuente de energía cuando se producen interrupciones en el suministro de energía hidroeléctrica. El GNL es un respaldo más limpio para la energía hidroeléctrica que el diesel o el combustóleo pesado, lo que constituye un argumento de venta atractivo para los gobiernos que ya están luchando contra el cambio climático. El GNL también ayuda a mitigar la inestabilidad de la energía eólica y solar, actuando en última instancia como un facilitador de la energía renovable.

IFC ayuda a los gobiernos de la región a promover el desarrollo de la generación de energía derivada de gas natural al demostrar cómo el sector privado puede ayudar a los gobiernos a llevar a cabo esta transición hacia una energía más confiable. En Panamá, la reciente inversión de IFC de US$144 millones ayudó a construir la primera planta energética a base de GNL. En Brasil, IFC respalda dos inversiones sustanciales. La central térmica del Puerto de Sergipe, que recibió US$200 millones en financiamiento por parte de IFC, es la primera empresa de infraestructura a gran escala de Brasil totalmente patrocinada por el sector privado. Y en el Puerto de Açu, IFC invirtió US$288 millones para financiar las etapas iniciales del primer centro privado de GNL totalmente integrado en Brasil (uno de los pocos en Latinoamérica).

Se espera que estos proyectos estimulen la inversión privada en plantas de alta eficiencia y baja emisión de carbono que sustituyan a las ineficientes y contaminantes centrales térmicas existentes alimentadas por combustóleo pesado y diésel.

La Promesa de Panamá

En todo el mundo, los costos económicos de las sequías son cuatro veces mayores que los de las inundaciones. Un solo corte de agua en un negocio urbano puede reducir sus ingresos en más de un 8 por ciento. Y si se trata de un negocio del sector informal, como muchos en el mundo en desarrollo, las ventas se reducen en un 35 por ciento, lo que arruina los medios de subsistencia y estanca el crecimiento económico urbano.

Por esta razón, la transición a la generación a GNL es importante para Latinoamérica. Panamá, una de las economías de más rápido crecimiento en la región, está bien posicionada para este avance. A pesar del reciente crecimiento económico de Panamá, las inversiones en nueva generación de electricidad quedaron en el pasado. Esto resulta en escasez de energía, lo que aumenta los precios para los ciudadanos y las empresas y restringe el crecimiento futuro.  

El apoyo de IFC ayuda a Panamá a implementar una estrategia a largo plazo para aumentar la generación de energía (tanto térmica como renovable) y aumentar la capacidad de transmisión. Este proyecto es factible debido a la disponibilidad de soluciones de energía derivada de GNL para los mercados más pequeños, en particular las economías emergentes, gracias a la abundante oferta mundial de gas, así como a los cambios en la tecnología de GNL.

La planta energética a base de GNL de Panamá comenzó sus operaciones comerciales en septiembre de 2018 y es la primera en Centroamérica. Se trata de una central eléctrica de ciclo combinado alimentada por gas de 380 megavatios (MW) y una terminal de importación y regasificación de GNL en tierra con un tanque de almacenamiento de GNL de 180.000 metros cúbicos. Al mitigar el riesgo de cortes de electricidad, brinda un combustible estable y más limpio para encender las centrales eléctricas. Esto le permite a Panamá avanzar en su estrategia de incorporar más energía renovable en su matriz.

Brasil Camina Hacia la Modernización

El cambio de Brasil hacia el GNL se produce a medida que las autoridades promueven el desarrollo de la generación de energía a partir del gas natural por medio de licitaciones que fomentan la participación de la iniciativa privada en el sector energético. Las inversiones de IFC respaldan esta estrategia para diversificar la matriz energética de Brasil e introducir resiliencia y confiabilidad en el sistema. Esto abre el camino a las energías renovables y, al mismo tiempo, reduce la intensidad de carbono de las redes eléctricas.

El Puerto de Sergipe, que está en construcción y será operado por Centrais Elétricas de Sergipe (CELSE), comprende una terminal de GNL con una unidad de regasificación de almacenamiento flotante de 170.000 metros cúbicos, un gasoducto de gas natural de 6,5 kilómetros, una central energética de ciclo combinado de 1.516 MW y una línea de transmisión de electricidad de 33 kilómetros. Su generación anual de electricidad será equivalente a aproximadamente un millón de residencias. Será la central térmica más grande y eficiente de Latinoamérica cuando comience a operar en el primer trimestre de 2020.

CELSE recurrió tanto a compradores de bonos como a prestamistas multilaterales para recaudar 1.460 millones de dólares para la central eléctrica. La estructura innovadora de financiamiento incluía una garantía de bonos de la agencia suiza de crédito a la exportación SERV, que ayudó a la distribución de los bonos a inversores de todo el mundo.

El proyecto Gas Natural Açu I, desarrollado en el Puerto de Açu, consiste en el diseño, construcción y operación de una instalación integrada a base de GNL que comprende una central eléctrica de ciclo combinado de 1.297 MW, una terminal flotante de importación de GNL que incluye gasoductos que conectan el muelle con la central eléctrica y una línea de transmisión de 51 kilómetros que conecta la central eléctrica con una subestación. También incluye la ampliación de la capacidad de una subestación existente en el puerto. Será uno de los primeros centros privados de GNL en Latinoamérica.

Ambas terminales ayudan a modernizar la infraestructura de suministro de gas y demuestran el potencial para que los modelos de financiamiento y proyectos de energía se extiendan a toda Latinoamérica.

Siga la conversación: #IFCimpact

Publicado en mayo de 2019