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Cuando se hace frente a una crisis mundial, es importante centrar la atención en el impacto local.

La pandemia de coronavirus ha provocado la recesión internacional más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. Los países en desarrollo se ven sumamente afectados: hasta 150 millones de personas están en riesgo de caer en la pobreza extrema (PDF, en inglés) para el año próximo.

No obstante, las características de la crisis sanitaria y la escala del daño económico varían ampliamente de un país a otro. Algunos países han reabierto en gran medida sus economías, otros aún se encuentran en medio de la batalla contra el virus y otros se ven obligados a suspender nuevamente las actividades como consecuencia de los rebrotes. Algunos países en desarrollo también se han visto afectados por una caída de los precios de productos básicos, además de la presión económica y fiscal. Por lo tanto, mientras intervienen en la coordinación a nivel mundial, los responsables de la formulación de políticas también deben considerar las necesidades de sus propios países. En definitiva, el impacto real del financiamiento para el desarrollo se produce en el ámbito local.

En respuesta a la pandemia, la Corporación Financiera Internacional (IFC) procura encontrar el equilibrio entre la acción a escala mundial y los impactos específicos, garantizando al mismo tiempo que sus intervenciones den lugar a una recuperación sostenible. IFC ha comprometido USD 4,000 millones de su mecanismo de desembolso rápido para la COVID-19 (i), que tiene como objetivo mantener la actividad de las empresas y preservar empleos en medio de la pandemia. Ese monto incluye la totalidad de los USD 2,000 millones asignados en virtud del paquete de financiamiento para el comercio del mecanismo y USD 2,000 millones adicionales que abarcan todas las regiones en la que opera IFC.

Como parte de su respuesta a la pandemia, IFC trabaja para garantizar que el financiamiento llegue a las personas más pobres y vulnerables. De los USD 4,000 millones en financiamiento total comprometidos hasta el momento, se espera que el 48 por ciento beneficie a personas de los países más pobres y los Estados frágiles.

Estos son algunos ejemplos del como IFC está ayudando a los países de todo el mundo a hacer frente a la pandemia:

Respaldando a las pequeñas empresas en África subsahariana

En África subsahariana, donde el Grupo Banco Mundial anticipa la primera recesión en 25 años, IFC ha invertido casi USD 1,100 millones a través del mecanismo de desembolso rápido para la COVID-19, a fin de apuntalar las necesidades comerciales y de liquidez del sector privado.

Esto incluye préstamos por un total de USD 300 millones a grandes instituciones financieras en Kenya y Nigeria. Equity Bank de Kenya y los bancos Zenith, Access y FCMB de Nigeria recibirán la mayor parte del financiamiento de IFC para ofrecer préstamos a miles de pymes que sufren una escasez de capital de trabajo y financiamiento para el comercio debido a las alteraciones causadas por la COVID-19.

Access Bank “reconoce la importancia de las pymes para la estabilidad económica y está haciendo un esfuerzo adicional para garantizar que esas empresas cuenten con el financiamiento adecuado para afrontar estos tiempos difíciles”, dijo Herbert Wigwe, director de la institución. “El financiamiento de IFC no solo nos permitirá extender la ayuda financiera para nuestros clientes en distintos sectores durante la pandemia, sino también después de que finalice la crisis de COVID-19. Nuestra alianza con IFC ayudará a las empresas nigerianas a afrontar la pandemia y establecer un curso de recuperación”.

A shop attendant in Africa.
Empleada de una tienda en África. Fotografía: Shutterstock/Vic Josh.

Con el respaldo del Servicio de Financiamiento para el Sector Privado de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) (i), que se moviliza como parte de la respuesta a la COVID-19, IFC proporcionó un préstamo a largo plazo en moneda local a International Medical Group (IMG) para fortalecer sus servicios en los hospitales y clínicas de Uganda; esto les permitirá continuar ofreciendo atención médica de calidad —incluidos servicios sin fines de lucro— a pacientes de bajos ingresos del país. IMG, subsidiaria de CIEL Healthcare Limited, ofrece servicios privados de atención de la salud a través del Hospital Internacional de Kampala y 17 clínicas en todo Uganda, con lo que llega a más de 300,000 pacientes por año en el país.

Brindar respaldo a las pequeñas empresas en África con estas y otras inversiones durante la crisis es esencial debido a la contribución vital que realizan en términos de empleo, actividad comercial y provisión de bienes, servicios y tecnología. Para ayudar a las empresas de Côte d’Ivoire que han sufrido interrupciones en sus flujos de efectivo a causa de la pandemia, IFC proporcionó un préstamo de USD 28 millones a NSIA Banque Côte d’Ivoire. Y a nivel regional, ayudó a West Indian Ocean Cable Company, un proveedor de infraestructura de telecomunicaciones, para ampliar y mejorar las conexiones a internet de bajo costo en más de 30 países a través de un préstamo de USD 20 millones.

Se prevé que el daño económico de la crisis será severo en África subsahariana, que inicialmente fue elogiada por lograr protegerse de lo peor de la emergencia sanitaria, aunque el número de casos continúa en aumento en muchos países de la región.

“Hasta el momento, los países africanos han evitado la peor parte de la crisis sanitaria de la COVID-19, aunque sus economías —muchas de las cuales dependen en gran medida de las exportaciones de productos básicos— resultan especialmente vulnerables a la prolongada desaceleración económica mundial”, dijo Manuel Reyes-Retana, director regional de industria de IFC para África y Oriente Medio. “El apoyo de emergencia de IFC en la región, en asociación con algunos de los principales bancos locales, ayudará a mantener la solvencia de las empresas y sostener el empleo en sectores vitales, como la salud, el transporte, las agroindustrias y las manufacturas”.

Ayudar a Oriente Medio y Norte de África a atravesar la tormenta

Junto con la creciente crisis sanitaria, la pandemia ha provocado un impacto devastador en las economías de Oriente Medio y Norte de África. Se espera que prácticamente todos los países de la región caigan en un estado de recesión en 2020, lo que agravaría problemas de larga data, como el desempleo y la pobreza.

En Egipto, IFC ha otorgado financiamiento para el comercio a través del mecanismo de desembolso rápido para la COVID-19, con la intención de ayudar a las empresas a importar productos básicos necesarios, como alimentos o insumos para manufacturas.

“Esto es sólo el comienzo de la respuesta de IFC al coronavirus en Oriente Medio y Norte de África”, dijo Beatrice Maser, directora regional de IFC para Oriente Medio y Norte de África. “Estamos trabajando con clientes de diversos sectores, incluidos el de la construcción, agroindustrias y productos farmacéuticos, para ayudarlos a atravesar los impactos de la COVID-19. También estamos adaptando nuestros servicios de asesoría para respaldar nuevas oportunidades en la economía digital, que será clave para la recuperación y el futuro de la región”.

A medida que se desarrollen las tareas de respuesta, será fundamental que los sectores público y privado trabajen juntos.

“Hoy más que nunca, se necesitan nuevas ideas para encontrar el punto de equilibrio entre ampliar la escala de actividades y lograr impacto. El Gobierno de Egipto respalda a las pymes, ya que esto es pertinente desde el punto de vista macroeconómico: se trata de un componente clave para desarrollar un programa de crecimiento inclusivo, crear empleo, diversificar la economía y promover la recuperación. Mediante nuestra alianza con IFC, estamos creando un entorno apto, mediante un enfoque integral que incluye financiamiento y servicios de asesoría para garantizar un crecimiento sostenible dentro de este segmento”, dijo la Dra. Rania Al Mashat, Ministra de Cooperación Internacional de Egipto.

Workers at Farm Trust, a startup in Tunisia. © Salma Aloui
Trabajadores de Farm Trust, una empresa emergente de Túnez. Fotografía: Salma Aloui.

Actuar con rapidez en Asia y el Pacífico

Los países de Asia oriental fueron los primeros en sufrir el impacto de la COVID-19. Apenas se sintieron los efectos en Vietnam, IFC se puso en marcha para ampliar los umbrales del financiamiento para el comercio de cuatro bancos, incluso antes de que se estableciera el mecanismo de desembolso rápido para la COVID-19; el límite total incrementado de USD 294 millones permitió a estos bancos ofrecer respaldo a los importadores y exportadores locales. Entre los beneficiarios está DaKao Production Ltd., una empresa agroindustrial de propiedad de mujeres. El importante financiamiento proporcionado por el banco vietnamita TPBank otorgó a DaKao la liquidez necesaria para importar anacardos al natural y mantener la producción, y lograron mantener a sus 400 empleados.

Esta respuesta inicial a la COVID-19 dio lugar a que IFC invirtiera cerca de USD 1,000 millones en toda la región de Asia y el Pacífico a través del mecanismo de desembolso rápido para respaldar los flujos comerciales y preservar puestos de trabajo.

Ayudar a las pymes a mantener las puertas abiertas y proteger empleos fue una justificación clave para la decisión de IFC de proporcionar un paquete de financiamiento de USD 75 millones a Phu My Hung Development Corporation en Vietnam a través del mecanismo de desembolso rápido para la COVID-19. Este desarrollador inmobiliario de gran trayectoria, que proporciona viviendas accesibles y espacios comerciales de alquiler a más de 300 empresas, está aprovechando el respaldo de IFC para extender ayuda financiera a sus clientes.

“Apoyar a las empresas en épocas de crisis es fundamental, ya que son las principales impulsoras del empleo en las economías emergentes”, dijo Vivek Pathak, director regional de IFC para Asia oriental y el Pacífico. “Teniendo en cuenta que, según las últimas previsiones, Asia oriental y el Pacífico crecerá solo un 0,9 % en 2020 —la tasa más baja desde 1967—, IFC continuará trabajando en toda la región para ayudar a estimular la actividad económica”.

La desaceleración en Asia y el Pacífico estuvo impulsada por una profunda caída de la actividad económica en los mercados más grandes y un endurecimiento de las condiciones financieras que ha causado tensiones en los mercados de algunos países. Asimismo, las medidas de contención globales amplificaron el impacto negativo en las economías: derrumbe del turismo, caída abrupta del comercio, interrupciones en las cadenas de valor mundiales y reducción de la demanda de exportaciones.

Workers for Hanel PT Limited Company at its factory in Bac Ninh province.
Trabajadores de Hanel PT Limited Company en una fábrica de la provincia de Bac Ninh. Fotografía: Hieu Nguyen/IFC.

En países de Asia meridional como India, Pakistán y Bangladesh, la COVID-19 continúa siendo una carga pesada para la gente y las empresas. Esta región podría registrar el peor desempeño económico de los últimos 40 años, con lo que se revertirían décadas de avances en materia de reducción de la pobreza. De los 115 millones de personas más que podrían caer en la pobreza extrema este año, casi la mitad vive en Asia meridional. Además, las salidas de capital se han incrementado exponencialmente. IFC ayudó a pymes de Bangladesh afectadas por la pandemia a través de un préstamo de USD 30 millones a The City Bank Limited, uno de los principales bancos comerciales privados.

“IFC desempeñó un papel clave en el fortalecimiento de la capacidad para ofrecer préstamos en moneda extranjera y de los servicios de banca extraterritorial de The City Bank”, dijo Sheikh Mohammad Maroof, director gerente adjunto de la entidad financiera. “Creemos que, en el marco de la COVID-19, el programa Soluciones para el Capital de Trabajo ha reforzado aún más nuestra capacidad para satisfacer las necesidades de financiamiento en moneda extranjera de nuestros clientes en esta época de pandemia en la que hemos sufrido una reducción de la liquidez en divisas fuera de Bangladesh”.

En Asia meridional, IFC ha recibido pedidos de apoyo de distintos sectores, incluidos los servicios financieros, la salud y productos farmacéuticos, las agroindustrias, y la infraestructura. La Corporación ayudó a Mymensingh Agro Limited, una empresa miembro de PRAN Group, a ampliar su capacidad para producir alimentos económicos y de calidad con una inversión de USD 25 millones; esto ayudará a la compañía a mantener empleos y la actividad económica en toda la cadena de valor, especialmente en la etapa de adquisición de productos de los agricultores locales.

En Sri Lanka, IFC proporcionó un préstamo de USD 50 millones al Banco Comercial de Ceilán (ComBank) para ayudar a ampliar los préstamos a pymes; más de la mitad de esos fondos se destinaron a empresas de propiedad de mujeres.

“Las pymes son el eje de la economía de Sri Lanka, por lo que es importante actuar con urgencia para ayudar a estas empresas a transitar esta época difícil”, dijo Mengistu Alemayehu, director regional de IFC para Asia meridional. “También hemos comprometido apoyo para empresas de India y Bangladesh, y seguimos trabajando arduamente para ayudar a mitigar los impactos de la pandemia”.

En India, a través de un préstamo de USD 40 millones, IFC ayudó a DCM Shriram Limited a atenuar las interrupciones en la cadena de suministro, proteger a los jóvenes e impulsar la resiliencia en los mercados del sector real afectados por la COVID-19.

IFC también ha estado ofreciendo servicios de asesoría a empresas, instituciones y Gobiernos de toda Asia y el Pacífico para ayudarlos a comprender mejor los impactos de la pandemia. En Fiji, ha trabajado con el Gobierno para evaluar las repercusiones en las pymes afectadas por la paralización del turismo, y está colaborando con fondos de pensión y otros fondos de la región para analizar los impactos de la COVID-19.

Proteger empleos en América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe, grande parte de la población está sufriendo serias dificultades; de acuerdo con las estimaciones más recientes del Banco Mundial, la contracción económica prevista desatará un marcado incremento de la tasa de pobreza en la región. A través del mecanismo de desembolso rápido de IFC, se han comprometido USD 1,200 millones para ayudar a respaldar al sector privado en este entorno operativo complejo.

Muchos hogares ya dependían de sus ingresos diarios y no cuentan con los recursos necesarios para hacer frente al confinamiento y la cuarentena que estableció para contener la propagación del virus. Una gran proporción de trabajadores son independientes, y la informalidad es muy común, incluso entre los asalariados. Se espera que las remesas, que representan una importante fuente de ingresos y constituyen una red de protección social para muchas familias, sufran la mayor caída a nivel mundial, que sería del orden del 19,3 % en 2020.

“A corto plazo, el objetivo es amortiguar el golpe de la pandemia en los medios de subsistencia de millones de personas de la región. Queremos ayudar a las empresas a seguir operando, de modo que los empleados puedan mantener sus puestos de trabajo”, dijo Allen Forlemu, Gerente regional del Grupo de Instituciones Financieras en América Latina y el Caribe. “Por eso estamos proporcionando apoyo a las instituciones financieras, para que continúen ofreciendo préstamos a pymes, que son la principal fuente de empleo y el motor de la actividad económica de la región”, dijo Forlemu.

Como parte de su respuesta inicial, IFC ayudó a ampliar el acceso de las pymes al financiamiento, incluidas las empresas que pertenecen a mujeres, a través de un préstamo de USD 100 millones para Banco Daycoval, uno de los principales bancos brasileños de tamaño mediano. IFC también aprobó un préstamo para reforzar las actividades de Agrofértil, una empresa agroindustrial de importancia clave en Paraguay. Esta inversión ayudará al sector de las agroindustrias —fundamental para la economía del país— a enfrentar los impactos de la pandemia.

“Para ayudar a las economías a acelerar su proceso de recuperación, será necesario trabajar en estrecha colaboración con nuestros clientes; igual de importante será ayudar a los países de la región a preparar proyectos que atraigan más inversión privada. Una colaboración eficaz entre los sectores público y privado ahora es más necesaria que nunca para nuestra región”, dijo Forlemu.

A combine harvests a soya-bean field in Paraguay.
Máquina cosechadora en una plantación de soja en Paraguay. Fotografía: Geza Farkas.

Sostener la actividad comercial en Europa y Asia central

Cuando la pandemia llegó a Europa occidental, era evidente que Europa y Asia central iban a recibir un golpe duro. Los estrechos vínculos comerciales y financieros hicieron que estas regiones fueran una de las más afectadas del mundo. Cuando impactó la COVID-19, la economía de Turquía se estaba recuperando de la crisis monetaria de 2018. Desde hace tiempo, los negocios se enfrentan a dificultades para incrementar su acceso al financiamiento. La pandemia ha empeorado la situación para las empresas turcas.

IFC está ayudando a microempresas y pymes a afrontar los efectos de la pandemia mediante un préstamo prioritario otorgado a Garanti BBVA de Turquía. Este cliente de IFC de larga data está utilizando los fondos para ofrecer préstamos a microempresas y pymes turcas, de modo que puedan continuar operando y manteniendo los actuales niveles de empleo actuales.

En Ucrania, se prevé que el producto interno bruto (PIB) caerá un 7,2 % en 2020, según el Fondo Monetario Internacional (i). La gravedad de la contracción dependerá de la duración de la pandemia, los avances en la implementación de las reformas pendientes y la capacidad para movilizar un financiamiento adecuado que cubra las considerables necesidades de reembolso de deuda.

En Ucrania, IFC ayudó a uno de los principales productores agrícolas a financiar su capital de trabajo para limitar posibles alteraciones en la cadena de suministro de insumos dentro del sector de producción de carne debido a la pandemia; de esta forma, se respaldó también la seguridad alimentaria interna.

“Trabajamos con diversos clientes de la región para ayudarlos con lo que más necesitan”, dijo Wiebke Schloemer, directora de IFC para Europa y Asia central. “Ya sea que respaldemos el acceso de las microempresas y pymes turcas a financiamiento para que puedan mantener su actividad a flote o garanticemos que los clientes del sector agrícola ucraniano cuenten con suficiente capital de trabajo para continuar sus operaciones y así contribuir a la seguridad alimentaria del país. Queremos estar seguros de que las empresas puedan seguir abriendo sus puertas, mantengan los empleos y continúen contribuyendo a la economía durante esta crisis sin precedentes”.

Publicado en octubre de 2020