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La pandemia del coronavirus (COVID-19) ha cobrado miles de vidas, lo que ha forzado a las familias a implementar cambios drásticos en su estilo de vida. El COVID-19 también ha impuesto otra clase de impacto a nivel humano al poner en riesgo los empleos y el sustento de las personas alrededor del mundo.

El daño ya es evidente. Con la cancelación de eventos públicos y la conminación a que las personas eviten las multitudes, las industrias de los viajes y el turismo experimentan una caída pronunciada en la demanda. Los productores que están conectados a cadenas globales de suministro experimentan alteraciones severas. Algunas compañías enfrentan una crisis de liquidez que las ha orillado a disminuir operaciones y despedir empleados. La carga es especialmente onerosa para las micro, pequeñas y medianas empresas que con frecuencia tienen menos capital para sus operaciones cotidianas - y que en consecuencia son altamente vulnerables frente a las crisis globales- que para las compañías de mayor tamaño. Incluso si se contiene la epidemia, la OCDE proyecta que el crecimiento global de este año será más lento de lo esperado y que la producción a nivel mundial puede contraerse en el primer trimestre.

En respuesta a esto, IFC ha incrementado el monto de financiación para las compañías con el fin de combatir la epidemia. La Junta Directiva de IFC aprobó el martes USD$2 mil millones en financiamiento por vía expedita, llevando el total a USD$8 mil millones en apoyo para ayudar a sostener las economías y proteger los empleos. La respuesta de IFC es parte de un paquete de USD$14 mil millones implementado por el Grupo Banco Mundial.

Mantener solventes a las compañías es clave para salvar los empleos y limitar el daño económico. Fotografía de Robert Spasovski/IFC
Mantener solventes a las compañías es clave para salvar los empleos y limitar el daño económico. Fotografía de Robert Spasovski/IFC

“Esta pandemia no solo está costando vidas, sino que es probable que su impacto sobre las economías y las condiciones de vida trascienda la fase de emergencia sanitaria. Al asegurar que nuestros clientes mantengan sus operaciones durante este tiempo, esperamos que el sector privado en el mundo en desarrollo esté mejor equipado para ayudar a que las economías se recuperen con mayor rapidez”, manifestó Philippe Le Houérou, director general de IFC. “A su vez, esto ayudará a que los grupos vulnerables recuperen su sustento con mayor celeridad y sigan invirtiendo en el futuro”.

La meta de IFC es aprovechar el sector privado para mejorar las vidas en los países en desarrollo. Es crucial apoyar al sector privado en tiempos de crisis debido a que los negocios son el motor principal del empleo en los denominados países emergentes. Nuestra experiencia en crisis pasadas, incluida la crisis financiera global de 2008 y la crisis del Ébola en África Occidental, ha demostrado que mantener solventes a las compañías es clave para salvar los empleos y limitar el daño económico.


La respuesta de IFC tiene cuatro componentes:

  • USD$2 mil millones del Préstamo de Repuesta ante la Crisis del Sector Real, que apoyarán a los clientes existentes en las industrias de infraestructura, manufactura, agricultura y servicios que son vulnerables ante la pandemia.

  • USD$2 mil millones del Programa de Financiamiento para el Comercio Global, que cubrirán los riesgos de las instituciones financieras de modo que puedan proveer financiamiento para el comercio a las compañías que importan y exportan bienes. IFC espera que esto apoye a pequeñas y medianas empresas involucradas en las cadenas globales de suministro.

  • USD$2 mil millones del programa de Soluciones para el Capital de Trabajo, que proveerán financiamiento a bancos en mercados emergentes para ampliar el crédito con el fin de ayudar a que los negocios repongan el conjunto de fondos cotidianos que utilizan para el pago de sus cuentas y de sus trabajadores.

  • USD$2 mil millones del Programa de Liquidez Comercial Global y del Programa de Financiamiento para Productos Básicos Críticos, los cuales ofrecen apoyo de riesgo compartido a los bancos locales de modo que puedan seguir financiando a las compañías en los mercados emergentes.


¿Qué significa todo esto para las compañías y sus trabajadores?

Por ejemplo, el programa de Préstamo de Repuesta ante la Crisis del Sector Real: Si un cliente de IFC hace negocios en un sector productivo duramente golpeado, IFC puede ofrecer un préstamo para apoyar el capital de trabajo. Esta herramienta también puede ser utilizada por industrias farmacéuticas y proveedores de equipos médicos que están abrumados por la demanda. En el caso del Programa de Financiamiento para el Comercio Global, IFC ya ha ayudado a los bancos en Vietnam para que aumenten sus límites de financiación del comercio a USD$294 millones (este acuerdo fue negociado en nueve días hábiles).

Con frecuencia, las pequeñas empresas tienen menos capital para sus operaciones cotidianas que las compañías más grandes. Fotografía de Iwan Bagus/IFC
Con frecuencia, las pequeñas empresas tienen menos capital para sus operaciones cotidianas que las compañías más grandes. Fotografía de Iwan Bagus/IFC

“Cualquier respuesta a una crisis es tan efectiva como lo sea su capacidad de trasladarla rápidamente al mercado”, dijo Hyung Ahn, gerente senior de la unidad de Industria Global, Mercados Financieros, Comercio y Cadenas de Suministro, un veterano de la respuesta dada por IFC a la crisis de 2008. “Este es nuestro foco de atención ahora”.

IFC contacta a sus clientes para saber quién tiene más necesidades. El apoyo financiero será global.

“El COVID-19 provoca efectos negativos en las personas en la región y es importante que trabajemos para aliviar la carga al ayudar a que el sector privado opere y conserve su personal ante el declive en la demanda y los retos a las cadenas de suministro”, dijo Vivek Pathak, Director Regional de IFC para Asia Oriental y el Pacífico.

Publicado en marzo de 2020